Editorial

Editorial.- Es tiempo que las autoridades federales pongan el asunto del campo en la mesa de discusión

Desde el regreso del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la República por la transición, mucho se ha hablado de seguridad, de educación, pero muy poco del campo, de las tierras donde se producen los alimentos de los más de 115 millones de habitantes del país.

Poco se ha tratado ese asunto que nos debe de preocupar a todos los mexicanos, pues se trata de algo tan vital para cualquier ser humano: la alimentación. En torno a la productividad, la mayor parte de las tierras cultivables, en los últimos años, se han visto en el ocio total por la falta de verdaderas políticas que reactiven al agro.

Ese ocio, trae consigo la fuerte migración hacia otros puntos de la nación; a los estados más industrializados, e incluso la emigración hacia otros países del mundo, principalmente hacia los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá; aunque países europeos también registran presencia de mexicanos que van en busca de las oportunidades que en su nación las autoridades no les proporcionan, aunque en ocasiones esas aspiraciones se conviertan en tragedias lamentables (encarcelamiento, muerte y desplazamiento social, principalmente).

De ahí que, en entrevista con el dirigente estatal del Frente de Campesinos, Indígenas y Jornaleros del Estado de México A.C José Luis García González, puso el dedo en la llama al pronunciarse porque en el país se aplique una verdadera política de Estado en el campo, acompañada por una política social para que las autoridades consensen acerca de las necesidades en cada comunidad, para de este manera implementar planes y programas acordes.

García González propone hacer a un lado las estrategias populistas, para impulsar proyectos productivos previa capacitación, que indudablemente darán mejores resultados, como el auto consumo, la comercialización local, estatal, nacional e internacional y, sobre todo, se estaría garantizando el arraigo de millones de familias en sus lugares de origen.

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