Mosaico Mexiquense

Canal 34: La purga como estrategia de supervivencia administrativa

La crisis en el Sistema Mexiquense de Medios Públicos (Televisión Mexiquense) ha dejado de ser un rumor de pasillos para convertirse en una tragedia. Lo que hoy vemos —una ola de despidos masivos y una precarización laboral sin precedentes— es la consecuencia directa de años de mala administración y un uso «cínico» de los recursos públicos que debieron fortalecer la institución y no a los intereses de sus directivos.

La «limpieza» de los rostros mediáticos, la transición política en el Estado de México trajo consigo la remoción de figuras que habían sido pilares de la programación. La salida sorpresiva de Carlos González del noticiero estelar y el despido arbitrario de la escritora Guadalupe Loaeza —quien denunció que los directivos «pedían su cabeza»— marcaron el inicio de una reestructuración de la línea editorial.

Sin embargo, para entender el contexto de estas salidas, hay que mirar hacia atrás. En mayo de 2023, Legisladores ya exigían la destitución de Rodrigo Jiménez, denunciando que el canal operaba con una «total inequidad» para descalificar a adversarios políticos mientras desviaba recursos millonarios. Aquella gestión fue acusada de ignorar la inversión en equipo técnico, vehículos y condiciones laborales, dejando una herencia de abandono que hoy se cobra con puestos de trabajo. Incluso, se señaló que programas como el de Carlos González continuaron con una transmisión inequitativa de propaganda tras los debates electorales.

La erosión de la estructura interna bajo la nueva dirección de Carlos Brito Lavalle, la crisis ha pasado de la pantalla a las redacciones. Ya no se trata solo de los «grandes nombres», sino de la operatividad básica del sistema:

Agencia Mexiquense de Noticias: Un golpe crítico con 21 despidos directos de personal periodístico. La Dirección de Televisión: Otras 12 bajas que afectan la producción en vivo.

Esta «ola de despidos administrativos» revela una estrategia preocupante: el recorte de plazas con antigüedad y contratos estables para abrir paso a esquemas de contratación mensual. Esta es la forma más cruda de la precarización, donde el trabajador vive bajo la incertidumbre constante mientras la administración intenta parchar un presupuesto que, como denunciaron Diputados ante el OSFEM, ha sido históricamente opaco.

Un servicio público en deuda el Artículo 134 Constitucional obliga a que los recursos públicos se administren con honradez para satisfacer sus objetivos. Cuando una televisora estatal sacrifica a su personal periodístico y técnico para cubrir los boquetes financieros dejados por gestiones anteriores, está fallando a su mandato.

La crisis del Canal 34 no se resolverá solo cambiando rostros en la pantalla o directivos en la oficina; requiere una rendición de cuentas real sobre los recursos que nunca llegaron a los trabajadores y una garantía de que el medio público deje de ser visto como una nómina prescindible al servicio del poder en turno.