Tecámac / Estado de México
Hay momentos en la política en los que una ruptura interna termina siendo más
importante que cualquier disputa con la oposición, Tecámac parece encontrarse
precisamente en uno de ellos.
Las diferencias entre Mariela Gutiérrez y Rosi Wong han dejado de ser un asunto
menor dentro de un mismo proyecto político, hoy representa una disputa por el
rumbo que habrá de tomar el municipio y, sobre todo, por quién tendrá la
capacidad de influir en la sucesión de la presidencia municipal.
Mariela Gutiérrez ya conoce el poder municipal, gobernó Tecámac durante dos
periodos y construyó durante esos años una estructura política que le permitió
proyectarse más allá del Ayuntamiento. Rosi Wong, por su parte, encabeza
actualmente el gobierno municipal y representa una etapa distinta de ese mismo
proceso político.
La paradoja es evidente: quienes en algún momento caminaron dentro de un
mismo proyecto ahora parecen estar construyendo caminos diferentes, y en
política, cuando los aliados dejan de ser aliados, la disputa suele ser mucho más
intensa que cuando se enfrenta a un adversario externo.
El verdadero problema para ambos grupos no es solamente quién tiene la razón
en la ruptura, el asunto de fondo es quién conserva la capacidad de organización,
quién mantiene presencia en las comunidades y quién puede construir una
candidatura competitiva para la siguiente etapa.
Todavía no existen candidaturas definidas, pero ya circulan nombres y escenarios,
se habla de posibles continuidades, de nuevos perfiles y de personajes que
podrían convertirse en el punto de encuentro entre distintos sectores. Es natural:
cuando un gobierno entra en su segundo año, la conversación política comienza a
mirar inevitablemente hacia lo que viene.
En ese contexto aparece también Carlos Galindo, actual asesor de Rosi Wong y
personaje que anteriormente formó parte del gobierno de Mariela Gutiérrez. El
atentado que sufrió recientemente elevó todavía más la tensión alrededor de esta
disputa, pero hay que ser responsables: una cosa es el contexto político y otra
afirmar que un ataque tenga una motivación política, mientras las autoridades no
establezcan el móvil, cualquier conclusión en ese sentido pertenece al terreno de
las versiones y no de los hechos acreditados.
Lo que sí resulta evidente es que el episodio ocurre en un municipio donde las
diferencias políticas han adquirido una intensidad que ya nadie puede ignorar y
aquí está el punto que quizá todos los grupos deberían tener presente: una
disputa política no puede convertirse en una disputa personal, y mucho menos en
un escenario de violencia.
Tecámac no necesita que sus diferencias se resuelvan por la fuerza, necesita que
se resuelvan con política; porque la política, finalmente, consiste precisamente en
eso: construir acuerdos, confrontar ideas, convencer y competir.
El grupo de Rosi Wong tiene algo que defender: el ejercicio actual del gobierno y
los resultados que presenta ante la ciudadanía. El grupo de Mariela Gutiérrez tiene
algo que defender también: el legado de dos administraciones y la estructura
política construida durante años. Y la ciudadanía tiene algo mucho más importante
que defender: su derecho a decidir.
Los próximos meses serán determinantes, los grupos tendrán que definir si la
ruptura se profundiza o si existe espacio para algún tipo de entendimiento; los
partidos deberán revisar perfiles y posibilidades; y quienes aspiren a suceder al
actual gobierno tendrán que demostrar algo más que cercanía con un grupo
político, tendrán que explicar qué quieren para Tecámac.
Porque ocho años de un proyecto político ya permiten hacer balances, hay obras,
programas y acciones que pueden ser defendidos; también hay pendientes que
pueden ser cuestionados, la próxima elección, cuando llegue, no debería reducirse
a decidir entre Mariela, Rosi o cualquiera de los nombres que hoy comienzan a
circular, debería tratarse de decidir qué sigue para Tecámac.
La política local está entrando en una etapa de definiciones, los antiguos aliados
están en posiciones distintas, los grupos comienzan a medir fuerzas y la sucesión
se convierte poco a poco en el verdadero objetivo. En Tecámac, la batalla por el
futuro político ya comenzó, lo que falta saber es quién será capaz de convertir una
ruptura en un proyecto y, sobre todo, quién podrá convencer a una ciudadanía que
ha aprendido a observar mucho más allá de los pleitos entre políticos.
PIE FOTO
La confrontación entre la senadora Mariela Gutiérrez y la alcaldesa Rosi Wong en
Tecámac.
