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Articulo.-Justicia y paz

Muchos políticos mexicanos repiten el discurso del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, sobre mantener la unidad, apegarse a las instituciones, rechazar la violencia, aplicar la justicia, de lo contrario se está siendo se está contribuyendo a desestabilizar el país.

Ante lo cual surgen varios cuestionamientos. Cómo apegarse a las instituciones que a pulso se han ganado que los mexicanos no crean en ellas, pues no resuelven las demandas ciudadanas, no resuelven crímenes como los feminicidios, no encuentran desaparecidas y desaparecidos, etcétera.

Como creer en las instituciones encargadas de la seguridad, cuando sus elementos son responsables de asesinatos y se responden al crimen organizado, cuando parecen no estar facultados en materia de derechos humanos y agreden a la ciudadanía, como sucedió en la marcha del pasado 20 de noviembre; donde sí hubo encapuchados quienes lanzaron explosivos y se confrontaron con los granaderos y la policía federal, pero estos últimos aprovecharon para también agredir a gente con niños. “Exigimos una policía más humana”.

Y bueno aquí también hay que abrir un paréntesis, no hay duda que existen grupos a favor de movilizaciones más radicales y violentas, pero también queda la duda de si los gobiernos infiltran grupos de choque para violentar las movilizaciones y desacreditar los movimientos sociales, este comentario ante las fotos que circularon en las redes sociales, de aparentes camiones del Ejército con militares vestidos de civiles en el zócalo de la Ciudad de México.

Prosiguiendo, es verdad, la mayoría de los mexicanos rechaza la violencia, pero entonces porque los gobiernos mantienen la medida de utilizar las balas para combatir el crimen organizado, lo que ya quedo claro a agudizado la violencia, pero además, aunque suene reiterativo, las fuerzas armadas actúan con violencia repetidas veces, no se aprende de la historia: Matanza del 68, Acteal, Aguas Blancas, Tlatlaya, Ayotzinapa…

Pero además hay otros tipos de violencia, como la pobreza en que vive más de la mitad de la población, violencia, además de insulto, es que la esposa del presidente de la República, aunque no sea servidora pública (pero pareciera de que se favorece de que su esposo sí lo sea), se compre una casa de 7 millones de pesos, mientras mucha gente vive en casas de lámina con lo mínimo.

Finalmente, el primer mandatario de México asegura que la justicia es que lo se aplicará, pues eso es que lo se espera en el país, justicia para los padres de los niños que murieron en la guardería ABC, justicia esperan las cientos de familias desmembradas, pues alguno de sus integrantes está desaparecido, con la incertidumbre de que estén en las miles de fosas que hay en el país, justicias por los femicidios, justicia en el caso Tlatlaya, justicia para Ayotzinapa, la gota que derramó el vaso.

Los mexicanos claman justicia, claman por un gobierno que sirva para la población, no políticos que se tapan unos y otros (y encabezan peleas de verduleros en el Congreso) para no perder sus privilegios, principalmente los económicos.

Los ciudadanos que salen a las calles y claman justicia no son quienes desestabilizan el país, lo que desestabiliza el país es la sordera de las autoridades y la falta de justicia, entre muchas otras cosas más.

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