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Articulo.-Luto periodístico

#HastaQueRenuncieDuarte es el hashtag que circula por las principales redes sociales tras la muerte de un periodista veracruzano más, Gregorio Jiménez, pero también porque mucha gente del gremio, activistas sociales, un sector de la población y la misma familia del reportero no cree en las versiones del gobierno de Veracruz, sobre un supuesto homicidio por pleitos personales y familiares.

Estas dudas se debe a que Veracruz es uno de los estados dónde es más difícil y peligroso ejercer el periodismo, pues en lo que va del gobierno de Javier Ochoa Duarte, del 1 de diciembre de 2010, han sido asesinados nueve periodistas, además de tres desaparecidos, aunque cabe aclarar que las muertes se dieron entre mayo de 2011 y junio de 2012, y todos son casos que no se han resuelto.

Algunos de los reporteros cubrían la fuente policiaca y otros directamente estaban involucrados con temas del narcotráfico.

En el caso de Gregorio Jiménez, también cubría la fuente policiaca para los periódicos Notisur y Liberal del Sur, y recientemente había expuesto unos casos de secuestro.

Sus compañeros de trabajo, la familia, el gremio exigen al gobierno que se investigue el caso hasta las últimas consecuencias, pues  se presume que el mismo gobierno sesga las investigaciones para descartar o desviar la atención de que el ejercicio periodístico sea el móvil del crimen.

Y todos coinciden en que ejercer el periodismo en Veracruz es un riego, como sucede con un soldado que va a la guerra, por ello en esta ocasión, salieron a las calles a buscar a Goyo, primero con la esperanza de encontrarlo vivo, ahora protestando y exigiendo que se aclare el caso y evidenciando el problema.

Al respecto, la periodista de medios nacionales Marcela Turati escribió la siguiente carta para Gregorio:

Goyo, me gustaría asegurarte que cambiaste la historia, que lograste unir al gremio, que no habrá otra desaparición que ocurra en silencio. Pero no puedo adelantarme.

Eso sí, tu caso fue diferente porque tu jefa y tus compañeros se la jugaron por ti, porque en Veracruz  ya se sacudieron el miedo.  Como Antígonas, tus compañeras periodistas desafiaron las leyes del estado y salieron a buscarte, intentaron regresarte a casa. Ahora te pido, protégelas de toda ira. Por todo el país y desde distintas partes del mundo nos pusimos como antifaz tu rostro. Reclamamos que te liberaran, gritamos tu nombre y que te queríamos de regreso.

Por un minuto pensamos que te encontraríamos vivo, que por primera vez lograríamos rescatar a un periodista de la muerte, hasta que apareciste. ¿Y sabes? rapidito aclararon tu muerte, dicen que no fue por tus notas sobre secuestros, el tuyo no fue un crimen pasional, fue una riña de vecinos (vecinos que arrojan cuerpos en fosas).  Tu vida costó 20.000 pesos en este país donde todos somos ejecutables y desaparecibles.

Me dueles Goyo y todos los Goyos desconocidos.  Por ti guardaremos días de silencio, para llorar, para tomar aire, para recuperar fuerzas, porque sabemos que tenemos que seguir denunciando hasta que los silenciadores aprendan que ni uno más.  ¿Y yo me pregunto? ¿Para qué tanta fiscalía? ¿Para qué tanto mecanismo? ¿Para qué tanta mentira?

Lo que sigue, Goyo, es hacer periodismo. Es hacer lo que sabemos hacer. Usar la rabia, la indignación, la tristeza para construir esperanza. Que nos tengan miedo, que aprendan a respetarnos, hasta lograr que tu historia no se repita.

No recuerdo desde cuándo nos expulsaron de las redacciones y nos obligaron a salir a las calles, como nómadas, a pedir justicia, a pedir que el siguiente aparezca, a enterrar a los que siguieron, a gritar que paren esta cacería. Queremos volver a reportear, tú lo entiendes. Queremos seguir haciendo periodismo y morir de viejos, y morir tranquilos, y morir sonrientes.

 

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